La Asociación de Damas Diplomáticas surgió de un deseo de las esposas de los diplomáticos residentes en Santiago de Chile de apoyar y asistir a las instituciones de caridad que no dispusieran de suficiente recursos para solucionar todas sus necesidades.

El acta número uno de la Asociación de Damas Diplomáticas se suscribió el día 31 de mayo de 1966 en una Asamblea General que se realizó en la casa parroquial de la Virgen del Rosario de la población “Juan Antonio Ríos”. Ese año, entre las múltiples labores de la Asociación, se encuentran la reparación de la Capilla de la Ciudad del Niño.

En una reunión del directorio de la Asociación de Damas Diplomáticas realizada el 24 de junio de 1968, se decidió centralizar todas las actividades de las Damas Diplomáticas en beneficio del Pequeño Cottolengo, institución que alberga a niños limitados.

Posteriormente en una Asamblea General realizada el 8 de mayo de 1973, y después de una visita que la Asociación de Damas Diplomáticas realizó al Hospital Sanatorio El Peral, que también alberga a personas en tratamiento por daños cerebrales, se resolvió que los fondos recaudados anualmente fueran a partir de esa fecha repartidos entre El Pequeño Cottolengo y el Hospital Sanatorio El Peral.

Desde entonces hasta hoy la Asociación de Damas Diplomáticas ha ayudado año tras año a las instituciones señaladas y ah ampliado su ámbito de acción a otras instituciones a partir de 1993.
En el año 1993 se realizó una Asamblea General en la que quedó constituída legalmente la Asociación de Damas Diplomáticas, habiéndose reducido sus estatutos a escritura pública con igual fecha ante notario y modificada en fecha 6 de septiembre de 1993. Se determinó en esa ocasión cómo objeto principal de la misma, el de ayudar en forma material a personas jurídicas dedicadas a beneficiencia y/o, igualmente a personas de escasos recursos económicos.

A través de los años, además de la cuota anual que abona cada socio, la Asociación ha realizado, con el objeto de reunir fondos, diversas actividades tales como los bailes anuales, premieres de películas, conciertos, desfiles de modas, campeonatos de bridge, bazares, etc. Además se ha hecho ya tradicional ofrecer anualmente un almuerzo en honor de la Primera Dama.